El 21 de abril de 2016 quedó marcado como uno de los días más tristes para la música. Ese día falleció Prince a los 57 años, dejando un vacío imposible de llenar y un legado que sigue creciendo con el paso del tiempo.
Nacido en Minneapolis, el artista no solo revolucionó el sonido del pop y el funk, sino que también rompió esquemas dentro y fuera de la industria. Canciones como Kiss, The Most Beautiful Girl in the World y Purple Rain se convirtieron en himnos que aún hoy siguen vigentes.
A lo largo de su carrera, Prince construyó una figura única, marcada por su talento, su carácter y su forma de entender la música. Aquí repasamos algunos de los datos más sorprendentes que ayudan a entender por qué sigue siendo una leyenda.
Uno de los aspectos más llamativos de su carrera fue su hiperproductividad. Prince utilizó múltiples pseudónimos como Christopher, Jamie Starr o Camille para firmar composiciones, mostrando una creatividad inagotable que desbordaba cualquier etiqueta.
También fue pionero en enfrentarse a la industria musical. En los años 90, protagonizó una batalla pública contra Warner Bros., denunciando las condiciones que, según él, limitaban su libertad artística. Incluso llegó a escribir la palabra “Slave” en su rostro como forma de protesta.
En el plano musical, su talento era simplemente descomunal. Prince podía tocar más de 20 instrumentos y en su álbum debut, For You, se encargó prácticamente de toda la ejecución musical, algo poco común para un artista de su edad.
Su influencia también se extendió a otros artistas. Compuso éxitos para figuras como Chaka Khan, Joe Cocker y No Doubt. Además, escribió temas que se convirtieron en clásicos en voces ajenas, como Nothing Compares 2 U, popularizada por Sinéad O’Connor.
Incluso tuvo momentos icónicos marcados por decisiones inesperadas. Rechazó colaborar con Michael Jackson en la canción Bad, y también decidió no participar en We Are the World, uno de los proyectos solidarios más importantes de la historia.
Otro de los grandes misterios que rodean su figura es el archivo oculto en Paisley Park, donde se almacenan miles de canciones inéditas. Un verdadero tesoro musical que, según quienes trabajaron con él, podría alimentar nuevos lanzamientos durante décadas.
Su personalidad también dejó momentos inolvidables, como su aparición en los American Music Awards con un chupachups en la boca, negándose a cantar, o su anecdótico encuentro con James Brown y Michael Jackson, que terminó siendo uno de los episodios más curiosos de su carrera.
Prince no solo fue un músico brillante, sino un artista que desafió constantemente las reglas. Su legado no se mide solo en canciones, sino en la libertad creativa que inspiró a generaciones.
A diez años de su partida, su música sigue sonando, su influencia sigue creciendo y su figura continúa siendo tan enigmática como fascinante.
Porque Prince no fue solo un artista… fue un universo propio.

