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Aadam Jacobs y el tesoro musical que guardó durante 40 años

Un archivo con más de 10.000 conciertos inéditos, incluyendo los primeros shows de Nirvana, comienza a ver la luz tras 40 años oculto.

Aadam Jacobs y el tesoro musical que guardó durante 40 años

Lo que comenzó como una obsesión personal terminó convirtiéndose en uno de los archivos más valiosos de la historia del rock. Durante más de cuatro décadas, Aadam Jacobs registró miles de conciertos en casetes y grabadores digitales, creando una colección que hoy empieza a salir a la luz.

Todo comenzó el 8 de julio de 1989 en un pequeño club de Chicago llamado Dreamerz. Esa noche, un joven Kurt Cobain subió al escenario y dijo: “Hola, somos Nirvana. Somos de Seattle”. Lo que siguió fue capturado por Jacobs en un casete: una de las primeras presentaciones de Nirvana en la ciudad, mucho antes de que el álbum Nevermind los convirtiera en un fenómeno global.

Pero este no fue un hecho aislado. Desde 1984, Jacobs había desarrollado una rutina casi obsesiva: asistir a varios conciertos por semana y grabarlos con el equipo que tuviera disponible. Desde grabadoras portátiles hasta dispositivos digitales, todo servía para documentar lo que ocurría en vivo.

Al principio, los dueños de los locales intentaban impedirle grabar. Sin embargo, con el tiempo, su constancia lo convirtió en una figura reconocida en la escena. “Era el tipo de los casetes”, recuerdan. Incluso, muchos terminaron dejándolo entrar gratis, conscientes de que estaba documentando algo único.

El resultado de esa dedicación es impresionante: más de 10.000 conciertos grabados a lo largo de 40 años. Un archivo que incluye presentaciones inéditas de artistas como R.E.M., The Cure, Sonic Youth y Björk, entre muchos otros.

También forman parte de la colección bandas clave del movimiento alternativo como Pixies, The Replacements, Depeche Mode y Stereolab, consolidando este archivo como un documento sonoro invaluable.

Hoy, este tesoro comienza a ser accesible gracias al trabajo de digitalización liderado por Brian Emerick, quien se encarga de transferir las grabaciones a formato digital. Cada mes, Emerick recoge cajas con decenas de casetes desde la casa de Jacobs y las lleva a su estudio, donde ha montado un sistema con múltiples reproductores funcionando en simultáneo.

El objetivo es claro: preservar el material antes de que el paso del tiempo deteriore las cintas. Una vez digitalizadas, las grabaciones son subidas a Internet Archive, donde pueden ser escuchadas y descargadas gratuitamente por cualquier persona.

El proyecto tomó fuerza tras el documental realizado en 2023 por Katlin Schneider, que puso en evidencia la magnitud del archivo y la necesidad urgente de conservarlo.

Actualmente, Jacobs tiene 59 años y enfrenta problemas de salud que le impidieron continuar asistiendo a conciertos. Sin embargo, su legado sigue creciendo. Lo que antes era una colección personal hoy se transforma en un archivo histórico accesible para el mundo.

Más que grabaciones, estas cintas capturan momentos irrepetibles: el nacimiento de bandas, la evolución de sonidos y la energía única de los shows en vivo.

Porque en cada casete no solo hay música… hay historia.

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