Más de una década después de su muerte, el nombre de Amy Winehouse vuelve a sacudir al mundo de la música, esta vez lejos de los escenarios y más cerca de los tribunales. El legado de la artista británica, fallecida en 2011 a los 27 años, quedó en el centro de una disputa legal que involucra a dos de sus amigas más cercanas y a su padre, Mitch Winehouse, quien las acusa de haberse aprovechado de un descuido para subastar pertenencias personales de la cantante sin autorización.
Según documentos judiciales, Naomi Parry, exestilista de Amy Winehouse, y su amiga Catriona Gourlay vendieron decenas de artículos que pertenecieron a la intérprete de Rehab. Entre las piezas subastadas se encontraban un bolso negro de Armani, vestidos icónicos y prendas que Amy utilizó durante su última gira en junio de 2011, apenas semanas antes de su fallecimiento.
La subasta fue realizada por Julien’s Auctions, una reconocida casa de subastas con sede en Los Ángeles, especializada en memorabilia de celebridades. Sin embargo, el conflicto surgió cuando Mitch Winehouse afirmó que nunca autorizó la venta de esos objetos, y que además fue inducido a error sobre el verdadero alcance de la subasta.
De acuerdo con su abogado, Henry Legge, Mitch y su exesposa Janis Winehouse recibieron un correo electrónico en el que se describía la venta como algo que incluía únicamente “algunos detalles menores”. Una expresión que el representante legal calificó como “sumamente engañosa”.
“Es evidente que se aprovecharon de la falta de atención de Mitch Winehouse”, aseguró Legge ante la corte.
El padre de la artista sostiene que entendía que las ganancias de la subasta serían para él, y que además existía un acuerdo previo para que un tercio del dinero recaudado fuera donado a la Fundación Amy Winehouse, organización creada en honor a la cantante y dedicada a apoyar a jóvenes en situación de vulnerabilidad. Según la demanda, ese aporte nunca se realizó.
Del otro lado del conflicto, el abogado de Catriona Gourlay, Ted Loveday, declaró durante una audiencia preliminar en diciembre que la mayoría de los artículos habían sido donados o prestados por la propia Amy Winehouse a las dos mujeres. Sin embargo, hasta el momento, no se han presentado pruebas documentales que respalden esa afirmación, un punto clave que podría inclinar la balanza del caso.
La polémica vuelve a abrir el debate sobre el manejo del legado de Amy Winehouse, una artista que marcó a toda una generación con su voz desgarradora, su estética pin-up tatuada y una carrera tan brillante como breve. Amy falleció el 23 de julio de 2011 por intoxicación etílica, tras años de lucha pública contra las adicciones y una presión mediática constante.
Desde entonces, su figura se convirtió en símbolo del talento, la fragilidad y el precio de la fama. Sus canciones siguen sonando, su estilo continúa influyendo y su historia todavía genera conversaciones intensas, incluso cuando se trata de asuntos legales.
Mientras la justicia avanza en este caso, la pregunta queda en el aire: ¿dónde termina el recuerdo personal y dónde comienza la responsabilidad sobre el legado de una estrella?
Una discusión que, una vez más, demuestra que la historia de Amy Winehouse sigue viva… incluso lejos de la música.

