Algunas de las canciones más famosas de la historia de la música pudieron haber tenido una voz completamente diferente. Lo que hoy conocemos como grandes éxitos de Rihanna, Britney Spears, Madonna o Justin Timberlake estuvo, en algún momento, en manos de otros artistas que no las grabaron, no las consideraron adecuadas para su repertorio o simplemente no llegaron a publicarlas.
Detrás de estas composiciones existen historias de decisiones, oportunidades y coincidencias que terminaron cambiando el rumbo de la música popular. En algunos casos, fueron los propios intérpretes quienes descartaron las canciones; en otros, las decisiones de sus representantes o compañías discográficas modificaron su destino.
Estas son ocho historias de canciones rechazadas por artistas que encontraron una segunda oportunidad y terminaron convirtiéndose en éxitos internacionales.
1. Umbrella: la canción que pudo ser de Britney Spears
En 2007, Rihanna lanzó Umbrella, una canción que se convirtió en uno de los mayores éxitos de su carrera y ayudó a consolidarla como una de las grandes figuras del pop internacional.
Sin embargo, la composición pudo haber tenido otra intérprete.
El productor Tricky Stewart y el compositor The-Dream trabajaron en la canción pensando inicialmente en Britney Spears. El equipo de la cantante no terminó apostando por ella y la propuesta comenzó a circular entre otros artistas y compañías discográficas.
Mary J. Blige también estuvo entre las posibilidades, pero finalmente la canción llegó a Rihanna, quien aceptó grabarla.
El resultado fue un fenómeno mundial. Umbrella encabezó las listas de numerosos países y se convirtió en una de las canciones más representativas de la década de los 2000.
La propia Rihanna reconoció en una entrevista con The Guardian que no sabía exactamente si Britney Spears y Mary J. Blige la habían rechazado personalmente o si la decisión había pasado por sus respectivos equipos.
Lo cierto es que aquella canción terminó convirtiéndose en una pieza fundamental de su identidad artística.
2. ...Baby One More Time: el éxito que TLC no quiso grabar
Es difícil imaginar el pop de los años 90 sin Britney Spears y su sencillo debut ...Baby One More Time. Sin embargo, el tema estuvo a punto de tener otra historia.
El compositor y productor sueco Max Martin escribió la canción junto a sus colaboradores y pensó inicialmente en el grupo estadounidense TLC.
La agrupación escuchó la propuesta, pero no se sintió identificada con su letra. Una de las integrantes, T-Boz, explicó posteriormente que la expresión «Hit me baby one more time» podía interpretarse como una referencia a la violencia doméstica.
La intención de Max Martin era utilizar una expresión coloquial que transmitiera la idea de volver a llamar o contactar a alguien, pero la frase generó una interpretación diferente.
Después de que TLC no la grabara, la canción también pasó por otras posibilidades hasta llegar a Britney Spears.
En 1998, la cantante publicó el sencillo y consiguió un éxito extraordinario. La producción alcanzó el primer puesto del Billboard Hot 100 y presentó al mundo a una artista que terminaría convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos del pop juvenil.
Una decisión de TLC terminó abriendo el camino para el nacimiento de una estrella.
3. Telephone: la colaboración que Britney Spears no terminó grabando
En 2009, Lady Gaga preparaba nuevas canciones para continuar el éxito de su álbum debut The Fame.
Entre las composiciones que desarrolló estaba Telephone, una canción que inicialmente estuvo relacionada con Britney Spears y su álbum Circus.
Gaga escribió el tema pensando en la cantante estadounidense. Spears llegó a trabajar en una versión de demostración, pero la canción no terminó incluida en su producción discográfica.
La composición regresó entonces a manos de Gaga, quien decidió incorporarla a The Fame Monster.
Para la versión definitiva invitó a Beyoncé, dando origen a una de las colaboraciones más recordadas del pop de los años 2010.
El sencillo fue publicado en 2010 y su videoclip, cargado de referencias cinematográficas, se convirtió en uno de los lanzamientos audiovisuales más comentados de ese año.
Así, una canción que pudo haber reunido a Britney Spears y Lady Gaga terminó convirtiéndose en un encuentro entre Gaga y Beyoncé.
4. Rock Your Body: la canción que pudo grabar Michael Jackson
En 2002, Justin Timberlake publicó Justified, su primer álbum como solista después de su etapa en NSYNC.
Uno de los temas más destacados del disco fue Rock Your Body, una producción de The Neptunes, el dúo conformado por Pharrell Williams y Chad Hugo.
Lo curioso es que parte del material que terminó formando ese álbum había sido pensado inicialmente para Michael Jackson.
Pharrell explicó que había enviado varias canciones al equipo del Rey del Pop para que fueran consideradas en su álbum Invincible, publicado en 2001.
Sin embargo, Michael Jackson no quedó convencido con aquellas propuestas. Según recordó el productor Rodney Jerkins, el cantante consideró que algunas de las composiciones tenían un sonido demasiado genérico para lo que estaba buscando.
Entre las canciones que terminaron en el repertorio de Timberlake se encontraba Rock Your Body.
El sencillo fue lanzado en 2003 y alcanzó el quinto puesto del Billboard Hot 100. Con el tiempo, se convirtió en una de las canciones más reconocidas de la primera etapa solista de Justin Timberlake.
Es uno de esos casos en los que resulta inevitable imaginar cómo habría sonado el tema con la voz de Michael Jackson.
5. What's Love Got to Do with It: la canción que ayudó a relanzar a Tina Turner
En 1984, Tina Turner publicó What's Love Got to Do with It, una canción que terminó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de su carrera y en un símbolo de su renacimiento artístico.
Pero la composición escrita por Terry Britten y Graham Lyle había recorrido un largo camino antes de llegar a ella.
Inicialmente fue ofrecida al cantante británico Cliff Richard, quien no la grabó. Posteriormente llegó a Phyllis Hyman, pero Clive Davis, ejecutivo de Arista Records, no autorizó que la intérprete la incorporara a su repertorio.
Donna Summer también tuvo la canción en consideración, aunque finalmente no llegó a grabarla.
Incluso el grupo británico Bucks Fizz realizó una versión, pero esta no terminó convirtiéndose en el lanzamiento que llevaría la composición a la fama internacional.
Cuando llegó a Tina Turner, la cantante tampoco estaba completamente convencida. Sin embargo, terminó incluyéndola en Private Dancer.
La canción alcanzó el primer puesto del Billboard Hot 100 y le permitió obtener importantes reconocimientos, incluidos premios Grammy.
Lo que inicialmente no había encontrado un intérprete definitivo terminó convirtiéndose en una de las canciones más importantes de la historia del pop de los años ochenta.
6. Happy: la canción que Pharrell escribió y CeeLo Green grabó primero
En 2013, Pharrell Williams lanzó Happy, una canción que rápidamente se convirtió en un fenómeno internacional gracias a su aparición en la banda sonora de la película Despicable Me 2.
Lo que muchos no sabían era que CeeLo Green había grabado una versión antes que Pharrell.
El propio Williams reveló la historia durante una entrevista con Howard Stern en 2014.
Según explicó, CeeLo había interpretado la canción y su versión le parecía incluso mejor que la suya. Sin embargo, las personas encargadas de tomar decisiones dentro del equipo del cantante consideraron que no era el momento adecuado para publicarla.
La composición quedó guardada y Pharrell terminó grabando su propia interpretación.
Cuando Happy llegó al público, se convirtió en uno de los mayores éxitos musicales de 2014. Encabezó las listas de numerosos países, recibió nominaciones y premios internacionales y se transformó en una canción reconocible en prácticamente cualquier rincón del mundo.
En este caso, no fue un rechazo directo de CeeLo Green: fue una decisión de su entorno profesional la que cambió el destino de la canción.
7. Like a Virgin: la canción que otros no se atrevieron a grabar
En 1984, Madonna publicó Like a Virgin, una canción que terminó convirtiéndose en uno de los grandes éxitos de su carrera y en una de las composiciones más reconocidas de los años ochenta.
La historia comenzó con sus autores, Billy Steinberg y Tom Kelly.
Cuando terminaron la canción, intentaron encontrar artistas interesados en grabarla. Sin embargo, el título y su contenido generaron dudas entre diferentes personas de la industria.
Steinberg contó en una entrevista que algunos ejecutivos consideraban que ninguna cantante querría interpretar una canción con ese nombre. Incluso uno de ellos sugirió modificar la letra.
La oportunidad llegó cuando Michael Ostin, ejecutivo de Warner Bros., escuchó la composición y decidió presentársela a Madonna.
La cantante encontró en ella una oportunidad para desarrollar una nueva etapa de su carrera y terminó convirtiéndola en uno de los temas más emblemáticos de su repertorio.
El sencillo alcanzó el primer lugar del Billboard Hot 100 y su presentación en los primeros MTV Video Music Awards de 1984 quedó grabada en la historia de la cultura pop.
8. Don't You (Forget About Me): el éxito que Simple Minds casi no graba
En 1985, la película The Breakfast Club llegó a los cines acompañada de una canción que terminaría convirtiéndose en uno de los grandes himnos del rock de los años ochenta: Don't You (Forget About Me), interpretada por Simple Minds.
Pero la agrupación escocesa no estaba convencida de grabarla.
La composición había sido escrita por Keith Forsey y Steve Schiff para la película. Antes de llegar a Simple Minds, fue ofrecida a otros intérpretes, entre ellos Bryan Ferry, aunque existen versiones diferentes sobre algunos de esos acercamientos.
Cuando la canción llegó a la banda, sus integrantes inicialmente no querían interpretar una composición ajena. Simple Minds estaba acostumbrada a trabajar con su propio material y no encontraba una razón artística para grabar un tema escrito por otras personas.
Sin embargo, la insistencia de Keith Forsey y el interés del director John Hughes terminaron cambiando su decisión.
La banda finalmente aceptó grabarla y el resultado fue extraordinario. Don't You (Forget About Me) llegó al primer lugar del Billboard Hot 100 y quedó asociada para siempre con una de las películas juveniles más representativas de los ochenta.
Una canción que inicialmente no convencía a sus futuros intérpretes terminó definiendo buena parte de su reconocimiento internacional.
Cuando una canción encuentra otra voz
La historia de estas composiciones demuestra que el destino de un éxito musical no siempre está en manos del artista para quien fue escrito originalmente.
A veces, una decisión personal, una diferencia creativa o una determinación de la industria discográfica cambia por completo el camino de una canción.
Britney Spears pudo haber tenido Umbrella, Michael Jackson pudo haber interpretado Rock Your Body y TLC pudo haber grabado el sencillo que convirtió a Britney en una estrella internacional.
Pero la música tomó otro rumbo.
Y quizá esa sea una de las grandes curiosidades de la industria: algunas de las canciones más famosas de la historia terminaron encontrando su voz definitiva en un artista que, al principio, ni siquiera estaba en los planes.

