Pocas historias reflejan con tanta honestidad el lado más vulnerable de la fama como la de Phil Collins. El legendario músico británico, baterista, cantante y compositor, sorprendió al revelar en una reciente entrevista con la revista MOJO que su adicción al alcohol estuvo a punto de costarle la vida. A sus 74 años, el exintegrante de Genesis recordó cómo una crisis personal, ocurrida tras su tercer divorcio en 2006, lo llevó a enfrentar uno de los capítulos más difíciles de su existencia, una batalla que hoy asegura haber superado después de años de lucha.
Collins confesó que el alcoholismo llegó cuando nadie lo esperaba, mucho después de haber atravesado las décadas más intensas de su carrera artística. En sus memorias Not Dead Yet, el músico ya había contado que, tras el fracaso de su matrimonio, pasaba las noches solo en Suiza acompañado únicamente por el whisky y el vodka. "Tardé hasta los 55 años en convertirme en alcohólico", escribió entonces, reconociendo que el retiro y el exceso de tiempo libre terminaron convirtiéndose en una combinación peligrosa. Mirando hacia atrás, resume aquella etapa con una frase contundente: "Tuve la suerte de sobrevivir. Estuve a punto de morir".
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Uno de los momentos más impactantes de su testimonio ocurrió cuando recordó su paso por el Crossroads Centre, el reconocido centro de rehabilitación fundado por Eric Clapton en Antigua. Collins explicó que, en 2010, aceptó ingresar para tratar su dependencia, aunque abandonó el programa antes de tiempo debido a compromisos laborales. Antes de partir, una enfermera le entregó una nota que debía leer durante el vuelo. El mensaje era directo: "Si te tomas una copa, morirás". Sin embargo, el cantante admitió que, apenas llegó al avión, pidió una copa de vino. Aquella decisión marcó uno de los episodios más delicados de una enfermedad que también terminó afectando gravemente su salud física.
Con el paso de los años, las consecuencias comenzaron a hacerse evidentes. El artista reconoció que el exceso de alcohol probablemente contribuyó al deterioro de sus riñones y que pasó varios meses hospitalizado mientras enfrentaba múltiples complicaciones médicas. A esto se sumaron el contagio de COVID-19 durante una hospitalización y cinco operaciones de rodilla que limitaron considerablemente su movilidad. Aunque actualmente necesita asistencia permanente y una enfermera que supervise su tratamiento las 24 horas del día, Collins asegura que dejó definitivamente el alcohol hace un par de años y que ese cambio, junto con las cirugías, ha mejorado notablemente su calidad de vida. "Ahora todo está bien", afirmó con optimismo.
Su estado de salud también cambió el rumbo de su carrera. La gira de despedida de Genesis en 2022 terminó convirtiéndose en su último concierto, una serie de presentaciones en las que tuvo que cantar sentado debido a sus limitaciones físicas. Además, recientemente confirmó que no participará en la ceremonia del Rock & Roll Hall of Fame, donde será homenajeado por su trayectoria como solista, porque considera que no está en condiciones de ofrecer una actuación a la altura de su legado. Aun así, Collins no descarta seguir vinculado a la música. Reveló que conserva canciones inacabadas y otras listas para ser trabajadas en el estudio. "Tal vez aún le quede vida al viejo perro", dijo entre sonrisas, dejando abierta la posibilidad de que su historia musical todavía tenga un nuevo capítulo por escribir.

