El mundo del rock está de luto. Francis Buchholz, el bajista que fue parte esencial del sonido clásico de Scorpions, falleció el jueves 22 de enero de 2026 a los 71 años, tras una discreta batalla contra el cáncer. Según confirmó su entorno cercano, el músico murió de manera pacífica, cerrando un capítulo fundamental en la historia del hard rock europeo.
Su partida no solo representa la despedida de un integrante clave de una de las bandas más importantes del rock alemán, sino también el adiós a un músico que supo construir grandeza desde un lugar muchas veces silencioso: el bajo eléctrico. Buchholz fue el sostén rítmico y melódico de Scorpions durante su etapa de mayor impacto mundial.
Francis Buchholz nació el 19 de febrero de 1954 y se unió a Scorpions en 1973, cuando la banda comenzaba a definir su identidad sonora. Permaneció en la agrupación hasta 1992, años en los que Scorpions pasó de ser una promesa europea a convertirse en un fenómeno global, encabezando listas internacionales y llenando estadios en todos los continentes.
Durante casi dos décadas, Buchholz formó parte de la alineación que consolidó el sonido potente, melódico y reconocible del grupo. Su bajo no buscaba protagonismo excesivo, pero era esencial para sostener la energía, la contundencia y el equilibrio musical que definieron al hard rock de Scorpions. En una banda de guitarras icónicas y voces inconfundibles, Francis fue el ancla que mantenía todo en su lugar.
Su legado quedó grabado en canciones que hoy son auténticos himnos del rock. Temas como “Rock You Like a Hurricane”, “No One Like You”, “The Zoo”, “Still Loving You” y “Wind of Change” llevan su huella. En cada uno de ellos, su trabajo permitió que la fuerza no se impusiera sobre la emoción, y que la potencia conviviera con la melodía.
Especialmente en “Wind of Change”, una de las canciones más simbólicas del final de la Guerra Fría, el bajo de Buchholz aportó profundidad y sobriedad a un tema que trascendió la música para convertirse en un mensaje histórico. Ese equilibrio fue una constante en su estilo: firme, elegante y siempre al servicio de la canción.
Más allá de los escenarios y los estudios, Francis Buchholz fue reconocido por su perfil bajo. Nunca buscó los reflectores, pero su aporte fue respetado por colegas, críticos y fanáticos. Su salida de la banda en 1992 marcó el final de una era para Scorpions, una que muchos consideran la más influyente y recordada de su trayectoria.
La muerte de Buchholz marca simbólicamente el cierre de una etapa dorada del rock europeo, aquella en la que las bandas cruzaban fronteras sin perder identidad y donde la música hablaba por sí sola. Para los seguidores de Scorpions, su nombre siempre estará ligado a los años en que la banda escribió su historia más grande.

